AMBA I es un proyecto de ampliación del sistema de transporte de energía eléctrica en alta tensión. Fue impulsado por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía de la Nación y autorizado a través de la Resolución 202/2026, que habilita el llamado a Licitación Pública Nacional e Internacional para la construcción, operación y mantenimiento de la obra bajo un esquema de concesión de obra pública.
El proyecto forma parte del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, un conjunto de obras prioritarias orientadas a robustecer la red eléctrica nacional, mitigar riesgos de cortes de suministro y resolver cuellos de botella estructurales que limitan el transporte de energía desde los puntos de generación hacia los centros de consumo.
En términos simples, AMBA I busca fortalecer una parte crítica del sistema eléctrico argentino: la red que permite transportar energía en alta tensión hacia una de las zonas de mayor demanda del país.
Por qué AMBA I es importante para el sistema eléctrico argentino
El Área Metropolitana de Buenos Aires concentra aproximadamente el 40% de la demanda eléctrica nacional. Según la Secretaría de Energía, la saturación de la red en esa zona genera restricciones crecientes a la demanda y eleva el riesgo de colapsos por superar los límites técnicos del sistema.
El llamado a licitación responde a un problema estructural: en los últimos 10 años, la demanda residencial creció un 20%, mientras que las líneas de transporte de alta tensión crecieron apenas un 8%. Esta diferencia produjo restricciones en el sistema y una red cada vez más exigida, especialmente en períodos de alta demanda.
Por eso, AMBA I no debe leerse únicamente como una obra puntual, sino como una ampliación estratégica para mejorar la confiabilidad del abastecimiento eléctrico, reducir riesgos de interrupciones y acompañar el crecimiento de la demanda en una zona clave para el país.
Qué obras contempla AMBA I
De acuerdo con la información oficial, AMBA I contempla 270 km de nuevas líneas de transmisión en 500 kV, 220 kV y 132 kV. También incluye una nueva Estación Transformadora en Plomer, con niveles de transformación de 500/220/132 kV, sistemas de compensación reactiva STATCOM y obras complementarias de conexión con distribuidoras del área.
Además, dentro del proceso de consulta ambiental y social, el proyecto comprende la construcción de la nueva E.T. Plomer, la ampliación de la E.T. 25 de Mayo, la adecuación de estaciones transformadoras existentes y la construcción de líneas asociadas. Entre las instalaciones mencionadas se encuentran E.M. Atucha, E.T. Ezeiza, E.T. General Rodríguez, E.T. Mercedes, E.T. Luján, E.T. Zapalorto y E.T. Pantanosa.
Este alcance muestra la dimensión sistémica del proyecto: no se trata solo de sumar kilómetros de líneas, sino de integrar estaciones, nodos de transformación, compensación reactiva y conexiones necesarias para reforzar el desempeño general de la red.
Líneas de alta tensión: el eje de la ampliación
La transmisión eléctrica en alta tensión es fundamental para trasladar grandes bloques de energía desde los puntos de generación hacia los centros de consumo. Cuando la capacidad de transporte no crece al ritmo de la demanda, aparecen restricciones que pueden limitar el abastecimiento, afectar la incorporación de nueva potencia y aumentar la exposición del sistema en momentos críticos.
AMBA I apunta directamente a ese desafío. La obra incorpora líneas de 500 kV, 220 kV y 132 kV, tres niveles de tensión que cumplen funciones diferentes dentro de la red: transporte troncal, vinculación regional y refuerzo de conexiones con el sistema de distribución.
En este tipo de infraestructura, la confiabilidad depende del desempeño coordinado de múltiples componentes: torres, estructuras metálicas, aisladores, conductores, cables, accesorios, transformadores, reactores, sistemas de protección, control y compensación reactiva.
La Estación Transformadora Plomer y el rol de los nodos críticos
Uno de los puntos centrales del proyecto es la nueva Estación Transformadora Plomer, prevista con niveles de transformación de 500/220/132 kV. Esta estación será clave para articular la nueva infraestructura de alta tensión con el sistema existente y mejorar la capacidad de abastecimiento del AMBA.
La obra también contempla adecuaciones en estaciones transformadoras existentes, lo que permite reforzar nodos estratégicos del sistema. Este tipo de intervención es especialmente relevante porque una ampliación de transporte eléctrico no depende solo de nuevas líneas: también requiere estaciones capaces de transformar, vincular, controlar y administrar el flujo de energía en distintos niveles de tensión.
STATCOM y compensación reactiva: por qué importan
AMBA I incluye sistemas de compensación reactiva STATCOM. Estos sistemas son utilizados para mejorar la estabilidad de tensión y la capacidad operativa de las redes eléctricas, especialmente en sistemas exigidos o con alta variabilidad en la demanda. La Secretaría de Energía menciona estos sistemas como parte del alcance técnico del proyecto.
En redes de alta tensión, la compensación reactiva contribuye a mantener condiciones adecuadas de operación, mejorar el control del sistema y reducir riesgos asociados a caídas de tensión o limitaciones técnicas. Por eso, su incorporación dentro de AMBA I refuerza la idea de que la obra no solo busca ampliar capacidad física, sino también mejorar la calidad y seguridad operativa del sistema.
Financiamiento privado y nuevo marco para obras de transmisión
AMBA I también es relevante por su esquema de financiamiento. Según la Secretaría de Energía, el proyecto contempla el respaldo de una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo en proceso de estructuración y habilita al adjudicatario a solicitar adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, RIGI.
El Gobierno plantea que la obra se ejecute bajo un nuevo marco regulatorio para ampliar el sistema de transporte eléctrico mediante concesión de obra pública, permitiendo que el sector privado invierta, construya y opere infraestructura crítica bajo reglas de largo plazo.
De acuerdo con EconoJournal, AMBA I será un primer test para un esquema que busca financiar grandes obras de transmisión con capital privado, mediante contrato en dólares, garantía del BID, remuneración gradual a medida que avanza la obra y posibilidad de ingresar al RIGI.
Plazos del proceso licitatorio
El cronograma informado por la Secretaría de Energía prevé que la presentación y apertura del Sobre N.º 1, correspondiente a la calificación técnica y financiera, se realice a los 120 días corridos desde la publicación del llamado. Esa instancia se ubicaría hacia la primera quincena de diciembre de 2026. Luego se completaría la evaluación, la apertura del Sobre N.º 2 con la oferta económica y la adjudicación hacia comienzos de 2027.
El contrato prevé una obra dividida en dos etapas, con un plazo máximo de construcción de hasta 52 meses.
Estos plazos muestran que AMBA I será una obra de desarrollo progresivo, con impacto esperado en el mediano plazo y con una estructura de ejecución que requerirá coordinación técnica, regulatoria, ambiental, financiera y operativa.
Impacto ambiental y consulta pública
Como parte del proceso, la Secretaría de Energía abrió una consulta pública para que ciudadanos y organizaciones pudieran acceder a información sobre los impactos ambientales y sociales del proyecto, así como a las medidas de mitigación previstas.
La consulta ambiental y social se llevó adelante en relación con la nueva E.T. Plomer, la ampliación de la E.T. 25 de Mayo, la adecuación de estaciones existentes y la construcción de líneas asociadas. Según el sitio oficial, el evento presencial se realizó el 22 de julio de 2026 en Marcos Paz y también fue transmitido por el canal de YouTube de la Secretaría de Energía.
Este punto es importante porque las obras de transmisión eléctrica atraviesan territorios, servidumbres, zonas urbanas y rurales, cruces de infraestructura y áreas con diferentes sensibilidades sociales y ambientales. Por eso, la planificación técnica debe ir acompañada por gestión territorial, ambiental y comunitaria.
AMBA I y la infraestructura eléctrica crítica
AMBA I vuelve a poner en agenda la importancia de la transmisión eléctrica como columna vertebral del sistema energético. La generación puede crecer, pero sin capacidad de transporte suficiente, la energía no siempre puede llegar de manera eficiente a los centros de consumo.
En este sentido, las grandes obras de alta tensión requieren una visión integral: diseño de líneas, selección de estructuras, conductores, aisladores, transformadores, reactores, sistemas de compensación, protección, control, montaje, ensayos y soporte técnico.
KGM Trade trabaja en el sector energético con soluciones para generación, transmisión y distribución eléctrica. En su página de Energía, la compañía incluye dentro de transmisión torres para líneas de alta tensión, estructuras para estaciones transformadoras, pórticos, transformadores de potencia, aisladores, conductores, cables de alta tensión, accesorios y reactores.
Este tipo de portfolio es representativo de los componentes que forman parte de la infraestructura eléctrica crítica y de los desafíos técnicos que plantean los proyectos de alta tensión.
Por qué AMBA I marca un cambio de etapa
AMBA I es la primera de 16 iniciativas estratégicas del Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, que contempla inversiones por más de USD 6.600 millones y la incorporación de 5.610 km de líneas de 500 kV en todo el país.
Por su escala, su ubicación y su esquema de financiamiento, el proyecto representa una señal relevante para el sistema eléctrico argentino. Refuerza la necesidad de invertir en transporte, mejorar la confiabilidad de la red y construir infraestructura capaz de acompañar la demanda futura.
Para el sector energético, AMBA I también abre una conversación más amplia: la importancia de planificar obras sistémicas, incorporar tecnología confiable, validar componentes críticos y asegurar respaldo técnico durante todo el ciclo del proyecto.
AMBA I es una obra estratégica para el transporte eléctrico argentino. Su objetivo es reforzar la capacidad de abastecimiento del AMBA, aliviar restricciones estructurales y reducir riesgos de interrupciones del suministro en una de las zonas de mayor demanda del país.
Con 270 km de nuevas líneas de transmisión, una nueva Estación Transformadora en Plomer, sistemas STATCOM y obras complementarias de conexión, el proyecto se posiciona como una ampliación clave para la infraestructura eléctrica nacional.
En un contexto donde la confiabilidad del sistema depende cada vez más de la capacidad de transporte, AMBA I vuelve a poner en primer plano el valor de las líneas de alta tensión, las estaciones transformadoras y los componentes críticos que permiten sostener la operación de la red.



